SIPYME

Un año de pandemia: el aprendizaje para emprendedores y Pymes

Si la nueva normalidad está todavía muy lejos, es necesario que todos tengamos una actitud emprendedora para crear un entorno de transformación de las relaciones humanas y comerciales, protegiéndonos a nosotros mismos y a los demás.

Lamentablemente, estamos llegando a la terrible marca de un año de la pandemia y todavía estamos aprendiendo lo que podemos y no podemos hacer, ya que el mundo entero sigue buscando alternativas para adaptarse a este escenario.

Desde el virus disruptivo que se extendió por todo el mundo en menos de 30 días, la búsqueda incesante de medicamentos que redujeran la contaminación y la mortalidad; el encierro y desprendimiento físico y social; el cierre de países y mercados hasta la ansiada vacuna y la aprehensión con respecto a las variantes del virus.

Pero ¿qué podemos aprender brevemente después de un año de pandemia? Creo que una de las mayores lecciones aprendidas por los líderes empresariales es que siempre es necesario «montar las olas de las crisis» y no intentar ir contra ellas.

De este surfear las olas extraemos cinco lecciones de negocios que lograron adaptarse rápidamente a este escenario de incertidumbre y utilizaron la crisis como una oportunidad de crecimiento.

Flexibilidad y adaptabilidad al cambio

Mucho más que actuar de manera ágil, es necesario ser flexible y poder cambiar todo el tiempo. Las incertidumbres provocadas por la pandemia dificultaron la toma de decisiones y la imprevisibilidad de los escenarios generaron dudas dejando vacíos institucionales, en los que empresarios y líderes lucharon por actuar.

Ser flexible y adaptarse para algunas empresas es un cambio total de ruta, mientras que para otras se presenta como una innovación incremental o en el modelo de oferta de sus productos al mercado, creando una forma diferente de llegar al consumidor.

La flexibilidad y adaptabilidad deben estar alineadas con las necesidades de los consumidores y la capacidad interna para resolver problemas de manera efectiva y asertiva. Ser flexible y adaptable de manera ineficaz o sin enfoque hace que se desperdicien recursos, que son escasos en la pandemia.

Mantente enfocado

La pandemia y la dificultad de leer escenarios provocó que muchas empresas perdieran el foco. Intentaron salvarse creando procesos de mantenimiento para llenar los huecos de mercado que dejaron otras empresas o gobiernos. Incluso, la infodemia de las redes sociales trajeron fórmulas mágicas sobre cómo emprender y convertirse en millonario en menos de dos semanas.

Los emprendedores y líderes consistentes saben que, en el universo del emprendimiento, incluso si se utilizan las técnicas de crecimiento exponencial, no es sostenible sin un enfoque y sin coherencia en términos de oferta.

Mantener el enfoque, incluso en tiempos de cambio, protege a la empresa para que permanezca alineada con su estrategia y enfocadas en su negocio.

Confundir la innovación radical, incremental, en productos, servicios, entornos y modelos de negocio para satisfacer una nueva necesidad del mercado y de la propia empresa como estrategia es algo que puede comprometer el medio y largo plazo.

La innovación en la mayoría de las empresas, incluso las que están comenzando, es una forma de lograr los objetivos estratégicos, ya que permiten lograr una ventaja competitiva superior con sus competidores.

Utilizar la innovación como táctica para lograr la estrategia hace que las empresas mantengan su enfoque en la búsqueda de generar valor para los consumidores e impactar el ecosistema.

Maneja tu vida diaria y de los negocios con cuidado

Los constantes cambios de la pandemia nos demostraron que buena parte de las empresas o se encontraban en situación de supervivencia o no conocían su situación real, dada la dificultad para soportar la crisis.

La crisis nos ha demostrado que debemos actuar con cautela sobre los resultados que están obteniendo las empresas con sus acciones. Cuando se trata de resultados lo que se evidencia son los resultados financieros, el flujo de caja, el retorno de la inversión, la facturación.

Un aprendizaje que no se puede olvidar cuando pase la pandemia, es que los resultados económicos se obtienen de la ejecución eficaz y asertiva de las tareas de la empresa con sus consumidores, así como de la mejora del desempeño interno de la empresa.

Entender que antes de los resultados financieros se deben lograr otros resultados es de suma importancia para quienes están ejerciendo roles de liderazgo, ya que pueden identificar dónde la empresa se está desempeñando mejor o peor.

Esto permite tener cambios en las rutas, por si algo no va bien, o potenciar acciones y equipos con alto rendimiento.

En tiempos de crisis, la gestión diaria junto a los equipos es una de las mejores alternativas para tomar las mejores decisiones, o para identificar si las decisiones tomadas fueron las acertadas.

Vuélvete viral

La pandemia nos ha demostrado la capacidad de propagar el coronavirus y su rápida expansión en todo el mundo. Una de las lecciones que podemos aprender es que las Pymes necesitan hacerse virales, tener la capacidad de difundir y comunicar sus posiciones de fuerza rápida y con alta capilaridad.

La capacidad de comunicación hizo posible que los emprendedores y líderes de Pymes estuvieran más cerca de sus consumidores, observando las nuevas necesidades generadas por la pandemia, su nuevo comportamiento de consumo, mientras se comunicaban con sus socios en la búsqueda de resolución conjunta de problemas, creando redes o intercambiar buenas prácticas de gestión durante el período pandémico.

Crea redes

Si trabajar solo siempre ha sido un desafío y en ocasiones un error para las Pymes, en el período de la pandemia la creación de redes fue algo de fundamental importancia para las pequeñas y medianas empresas en Brasil.

Redes de apoyo, intercambios de buenas prácticas, comunidades virtuales, redes para la creación de movimientos solidarios y especialmente la creación de redes para la creación de movimientos de sostenibilidad financiera para las empresas.

Los competidores se habían convertido en socios a la hora de reducir los costos de compra, compartir suministros, atender a los clientes y trabajar con el ecosistema, buscando contribuir a mejorar las condiciones de vida de las personas, las comunidades y las ciudades.

La digitalización de todo facilitó la creación de redes sociales, pues los límites geográficos se redujeron a videollamadas, llevando el mundo a la pantalla del ordenador.

Para algunas empresas es posible estar en cualquier parte del mundo de una forma menos compleja que en el pasado.

Creo que una de las principales lecciones aprendidas de este primer año de pandemia es que todos (independientemente del tipo de institución, empresas, gobiernos, familias, escuelas) hemos aprendido que es necesario tener una mirada más cercana al ser humano y ala naturaleza, de una manera diferente a la que estábamos acostumbrados.

Si la nueva normalidad está todavía muy lejos, es necesario que todos tengamos una actitud emprendedora para crear un entorno de transformación de las relaciones humanas y comerciales, protegiéndonos a nosotros mismos y a los demás.

Fuente: Entrepreneur

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba